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Ecoportal Dominicano | Lunes 27 de septiembre del 2010
Sí, nos estamos llenando de soluciones, cosméticas a los problemas del medio ambiente. De gente que practica la moda de un medio-ambientalismo light, o que simplemente le cargan el dado a otro; lo que, lejos de ayudar, está perjudicando más al planeta.
Por ejemplo, muy bonita la campaña de Coca-Cola, del niño que en clases explica una redacción de que su papá maneja un camión rojo de Coca-Cola y que siembran arboles, y que reciclan botellas plásticas y reparten felicidad. Pero eso será en México, porque aquí ni por asomo se recicla nada, y ya que las embotelladores se comen la masa de sus jugosas ganancias deberían participar en el destino final de los “huesos”, (y me sentiría muy feliz de ser desmentido). La cantidad de botellas plásticas en el Malecón de Santo Domingo es impresionante, sin que esto altere, en lo más mínimo, a los dueños de restaurantes y hoteles del lugar.
Las autoridades no se quedan atrás en las tendencias light del medio-ambientalismo. Algunas veces nos sorprenden, con iniciativas brillantes, como esta de no dejar entrar el abejorro de marras que querían alegremente traer al país un grupo de agricultores, y cuyo nombre olvidé, con el fin de polinizar las plantas de los invernaderos, para proteger a la fauna del patio. Discúlpenme, cuando hacen cosas así, me asusto. Porque aparte de que no estamos acostumbrados, lo siento como una especie de expiación, por no sé qué crímenes ocultos contra nuestro ambiente.
¿Cuándo vamos a tomar medidas serias en cuanto a cómo se dispone la basura? Porque no hacemos nada con clasificarla, si al final, no hay una política seria y certera, de a dónde va a parar la basura. Imagínese que clasificáramos: orgánicos, plásticos, y metales. El asunto es que al final todo va a parar al mismo sitio, hasta que no haya una toma de conciencia en las autoridades, y hagan un esfuerzo profundo y responsable, todo será medio-ambientalismo light, apariencia lejana de lo que necesitamos para la salvación de todos.
Existe también el cargarle el dado al otro, trasladan un crimen ecológico a un sitio donde se vea menos. Como le han hecho a los vecinos de la comunidad de Los Mañones en La Victoria, gente que vivía tranquila en su campito, hasta que a un funcionario, porque sí, le dio la gana de convertir su bucólico e idílico entorno, inconsultamente en un vertedero. Y no valen denuncias, llamadas telefónicas, esas personas se les complicó la vida gratuitamente por ordenes de un funcionario.
Pienso seriamente, que lo que se haga a favor del ambiente, debe ser sin cabos sueltos. Que las compañías embotelladoras de refrescos deben ser responsables de las botellas plásticas, que producen sin control alguno. Que se debe ya impedir la proliferación exhaustiva de agua en fundita, aceite en fundita, rinse, champú, vinagre, MMMMM en fundita. Esto constituye uno de los crímenes ecológicos más grandes, y se hace sin control. Se debe legislar y aplicar controles a los salones de belleza. Señores la cantidad de químicos y tóxicos que tiran a las cañerías los salones de belleza, parte el alma. Aparte también de controlar la industria farmacéutica, porque estuve leyendo en estos días de los millones y millones, de mujeres en todo el mundo que toman la píldora, también están esterilizando a los peces, las aves, las ranas, y ballenas, están esterilizando el mundo entero, porque esas hormonas, esos químicos de la píldora, son eliminados por la orina y van al mar. Por favor, vamos a buscar las soluciones correctas, que arraiguen en lo profundo, vamos a buscar dentro de nosotros, y a ver como ser ecologistas íntegros de corazón, no dé por arribita.
Hasta una nueva entrega de Cuadernos de Ecoportal,
Oscar López Núñez
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