La Negra Virgen de Chipiona PDF Imprimir E-mail
Listín Diario | Opinión | Jueves 13 de abril de 2006
 
La Virgen de Regla
 
POR PASCAL PEÑA
 
La historia de la Virgen de Regla se remonta al siglo IV, mezclándose la historia con las leyendas. La “historia sagrada”, escrita por el P. Fr. Diego de Carmona Bohórquez, informa que la imagen de la Virgen de Regla, fue mandada a construir por el mismo San Agustín, doctor de la Iglesia, siendo obispo de Hipona (Norte de África). El santo tenía la imagen en su oratorio, se dice. Trece años después de la muerte de San Agustín (443), Hipona era atacada por esos años por los Vándalos, pero el diácono San Cipriano y otros monjes de la orden de los agustinos, se vieron obligados a escapar a España. Al llegar, colocaron la imagen frente al mar. Allí creció la devoción, llegando a ser el monasterio de Regla.
 
La imagen de Nuestra Señora de Regla, según se cree, siempre fue de color negro. Por estas informaciones se la recuerda en el Cantar de Salomón: “Negra soy, pero hermosa hija de Jerusalén”. Y en Baní se canta, en el novenario: “Aunque negra, soy hermosa, pues soy hechura de Dios”.
 
En el siglo VIII, los monjes tuvieron que huir por la invasión de los Moros y ocultaron la imagen de Nuestra Señora de Regla cerca del monasterio. En el siglo XIII, tras la victoria de Alfonso el Sabio, la Santísima Virgen, en una visión a un canónigo regular de la Catedral de León, le mostró el lugar donde se hallaba enterrada su imagen y le pidió que viniese a “Este es mi lugar”, voz que repitiéndose, confirma al canónigo la dulce esperanza que traía en su peregrinación, de encontrar la imagen. Trabaja con entusiasmo y fe en el sitio, y “¡Oh portento!”, (exclama en su narración el Fr. Tomás de Herrera), encuentra el depósito sagrado y la lámpara encendida, conservándose hoy un cáliz de los que con la imagen de la Virgen de Regla estaban enterrados. Se restituye a la Señora a su propio templo, y se labra una pequeña capilla en el sitio. Del maravilloso encuentro que hoy existe, así como la higuera y la cisterna, conociéndose este lugar como Humilladero. Desde este tiempo ha continuado Nuestra Señora de Regla en el Santuario, lugar donde es venerada por todos, y es la admiración general de los devotos de Chipiona, a los cuales siempre les dispensa sus milagros luego de implorar sus aflicciones.
 
Algunos dicen que el nombre de “Virgen de Regla” es por razón de ser esta advocación quien es la custodia de la regla de los frailes agustinos. Esto no es de extrañar, ya que en todos los análisis religiosos e históricos encontrados, se informa que San Agustín era un gran devoto de la Virgen María y poseía una imagen de esta virgen, hoy patrona de Baní. También se sabe que Don Alonso Pérez de Guzmán alzó en Chipiona el castillo de regla, desde su precioso santuario frente al mar en Chipiona (España), la Virgen de Regla, cada 8 de septiembre, sale en una imponente procesión con miles de devotos. En Baní se celebra los 21 de noviembre.
 
Desde España, sus devotos, principalmente los frailes agustinos propagaron la veneración por muchas partes del mundo. Esta devoción llegó a su apogeo en el siglo XVIII. Hoy día se venera en España, Cuba, Miami (USA), México, República Dominicana, Filipinas y los Países Bajos. La historia banileja sobre esta devoción mariana, afirma que la imagen de la Virgen de Regla, llegó a estas tierras por la devoción de una mujer denominada “Francisca la Francisquera”.
 
En Cuba, existe Regla, pequeño vecindario próximo a La Habana, el cual lleva el nombre de esta devoción mariana, pero a la Virgen de Regla se le conoce y venera por toda la isla también con el nombre de “Yemanyá”, de acuerdo con el sincretismo africano. No obstante los cambios surgidos en la isla en materia religiosa, no faltan los peregrinos a la iglesia de la Virgen de Regla. Se ha informado con pruebas escritas que el culto de la Virgen de Regla es anterior a la fundación de Baní, pues ya para el año 1740 las autoridades eclesiásticas de la Isla escribieron al rey de España dándole cuenta del estado de las poblaciones. En ese informe se lee, según consta en el Archivo de Indias, lo siguiente: “Que en Baní había una pobre ermita y un cura, y que la Patrona era la Virgen de Regla, vecindario compuesto de 525 personas (los primeros banilejos), de los cuales 111 eran hombres, 150 mujeres y el resto niños”. Para esta fecha se construía una iglesia, pero se añade que el vecindario era muy pobre. Se alaba la salubridad del valle, demostrativo de las razones por las cuales solamente habían muerto ocho personas en ocho años.
 
En la Relación de Álvarez Abréu, de 1740, se explica que “A distancia de doce leguas de esta ciudad (Santo Domingo) y pasando los ríos Jayna, Nigua y Nizao, bastantemente caudalosos, se halla el campo llamado Bany, y en él una pequeña Iglesia muy pobre, fabricada de tablas y hojas de palma, dedicada a Nuestra Señora de Regla. El vecindario se compone de 525 personas, de estos 111 hombres, 150 mujeres y el resto niños y esclavos. Se está fabricando otra, más la miseria de aquel vecindario no permite se acabe. No tiene cosa formal para las cuentas de fábrica y libros de iglesia, ni hay necesidad por la cortedad de los haberes de ella. Este valle es de muy buen temperamento y muy saludables las aguas de aquel río (el texto no nombra el río, pero Emilio Rodríguez Demorizi, afirma que es el “Baní”); en ocho años han muerto seis personas. En la iglesia no hay lámpara para alumbrar el Santísimo, razón porque no se conserva siempre y la pobreza es causa de todo. Las habitaciones distan de la Iglesia dos o tres leguas, y sólo la del cura está inmediata”.

 
         
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